Grit & Grace #56: Libertad para elegir, libertad para crear
La paradoja de la libertad en el liderazgo moderno
Una de las primeras actividades en las que participé en enero, fue un conversatorio sobre la vida y obra de Antonio Escohotado. Hubo un interesante debate sobre liberalismo, globalismo, capitalismo, comercio, “izquierda - derecha”. El grupo estaba compuesto por excelentes intelectuales y estábamos en un lugar extraordinario.
El día anterior había estado en el Bar “Las Huergas” con un grupo de mujeres fascinantes, defensoras de los DDHH, migración, libertad de expresión y arte.
Estas dos actividades tuvieron como “guinda del pastel” una conversación con una amiga muy querida que me comentó: “Tengo toda la libertad del mundo para decidir... pero siento que no puedo moverme”. Y esa frase me hizo pensar (a propósito del Grit&Grace#55 sobre complejidad), en una dinámica ambigua en la que “supuestamente tienes opciones” pero realmente no tienes capacidad de acción. Entre la libertad teórica y la libertad práctica.
Isaiah Berlin, en su célebre ensayo de 1958, planteó una distinción que puede ayudar a entender mejor esta tensión: sistematizó lo que llamó “libertad negativa” y “libertad positiva”.
Libertad negativa: ausencia de obstáculos
Berlin tomó conceptos que ya habían explorado pensadores como Thomas Hobbes y John Locke en el siglo XVII, y luego Benjamin Constant en el XIX. La libertad negativa es simple: estás libre de interferencias externas. Nadie te impide actuar. No hay cadenas, no hay prohibiciones explícitas.
En el contexto organizacional, esto se traduce en: autonomía formal, ausencia de micromanagement, flexibilidad de horarios, políticas de “puertas abiertas”. Muchas empresas modernas han invertido fuertemente en eliminar barreras: estructuras planas, menos jerarquías, espacios de coworking, políticas de trabajo remoto.
El problema es que esto no garantiza que la gente pueda realmente hacer algo con esa libertad.
Libertad positiva: capacidad de autodeterminación
Aquí es donde las cosas se complican. La libertad positiva, explorada por pensadores como Jean-Jacques Rousseau, Immanuel Kant y después John Stuart Mill, no se trata de que nadie te detenga. Se trata de que tengas las capacidades, recursos y condiciones para ser quien decides ser y hacer lo que quieres hacer.1
En nuestras organizaciones, la libertad positiva significa: ¿tu equipo tiene las competencias para aprovechar la autonomía que les das? ¿Tienen los recursos? ¿El conocimiento? ¿La confianza en sí mismos?
La amiga que mencioné al inicio tiene libertad negativa. Pero no tiene libertad positiva.
A mi amiga nadie le impide innovar, pero carece de las herramientas para hacerlo. Nadie le prohíbe tomar decisiones, pero no ha desarrollado el pensamiento sistémico necesario para tomar decisiones con envergadura. Tiene opciones... pero esta paralizada. Es algo así:
Flexibilidad horaria → pero sin herramientas ni capacidades para crear;
Autonomía para propóner ideas → pero sin procesos claros, canales adecuados, ni feedback
Sin supervisión directa → pero con sensación de caos
OJO, líderes: no basta quitar reglas, hay que construir capacidades: mentorías semanales, presupuesto de formación individual, objetivos claros co-creados. Y así creamos libertad positiva.
Barry Schwartz, en su trabajo sobre “la paradoja de la elección”, documenta cómo demasiadas opciones sin criterios claros genera ansiedad y parálisis. Sheena Iyengar demostró experimentalmente que cuando hay demasiadas alternativas, la gente simplemente no elige.
La neurociencia confirma esto: el cerebro no procesa bien el exceso de opciones sin marcos de referencia o jerarquías claras. Resultado: estrés, evitación, postergación. No es falta de voluntad. Es biología.
¿Qué significa esto para el liderazgo?
Muchos Directores y Gerentes les piden a RRHH que incluyan cursos de “autonomía / empoderamiento/ proactividad” en el plan de capacitación anual. Y aunque estos programas se hacen año tras año, las cosas no cambian. Lo mismo con la “cultura de feedback” y con el “pensamiento estratégico” y por supuesto con la “innovación”.
¿Qué ocurre? La respuesta suele estar aquí: dan libertad negativa (eliminan obstáculos) pero no construyen libertad positiva (no desarrollan capacidades reales). Un líder que solo elimina restricciones sin desarrollar capacidades está dejando a su equipo en el vacío. Es como darle un avión a alguien sin enseñarle a volar.
El contexto iberoamericano
En muchas culturas latinoamericanas, décadas de estructuras jerárquicas rígidas han generado lo que algunos sociólogos llaman “dependencia institucional”: esperamos que alguien más decida, que la autoridad nos diga qué hacer. 2
Y esto se complica con el contexto político y económico de la región. La incertidumbre regulatoria, la volatilidad económica, los cambios bruscos en políticas públicas... todo eso aumenta la sensación de “no sé si puedo” incluso cuando formalmente “sí puedo”.
¿Cómo construimos libertad positiva?
En la EEG hemos identificado algunos patrones de éxito:
1. Desarrolla criterios de decisión explícitos. No basta decir “tú decides”. Hay que entrenar: “aquí están los parámetros dentro de los cuales decides. Estas son las preguntas que debes hacerte”.
2. Crea espacios seguros de experimentación. La libertad positiva se construye practicando. Necesitas entornos donde equivocarse no sea un problema.
3. Invierte en desarrollo de competencias críticas. Pensamiento sistémico. Análisis de escenarios. Toma de decisiones bajo incertidumbre. Estas no son habilidades innatas. Se aprenden. Y si quieres autonomía real en tu organización, tienes que invertir en desarrollarlas.
4. Redefine qué significa “apoyo”. Un líder que construye libertad positiva no es el que “deja hacer”. Es el que pregunta: ¿qué necesitas para poder decidir bien? ¿Qué información te falta? ¿Qué competencia hay que desarrollar?
Desde el liderazgo…
Si diriges personas o equipos, hazte esta pregunta: ¿Cuánta de la “autonomía” que prometes es libertad negativa vacía? ¿Cuánto estás realmente invirtiendo en construir libertad positiva?
Porque dar libertad sin capacidad es, en el fondo, una forma de abandono disfrazado de empoderamiento. Y recibir libertad sin capacidad es una carga, no un regalo.
De la teoría a la práctica
En nuestros programas de Ejecutivo de Alto Valor Agregado (con doble titulación: EEG y UCAV) y en la Certificación Internacional en Consultoría Avanzada, trabajamos precisamente esto: cómo desarrollar capacidades y convertirlas en autodeterminación real.
No se trata de más libertad o menos libertad. Se trata de libertad efectiva. De que cuando tu equipo tiene opciones, también tenga las herramientas cognitivas, emocionales y técnicas para navegar esas opciones y crear valor.
El liderazgo es MULTIPLICACIÓN de CAPACIDAD. Y en un mundo que cambia tan rápido, la libertad positiva es ESENCIAL.
🦉 Momento de sabiduría
La libertad reside en comprender lo que nos limita. Baruch Spinoza
La única forma de lidiar con un mundo sin libertad es convertirse en tan absolutamente libre que tu mera existencia sea un acto de rebelión. Albert Camus
El precio de la libertad es la eterna vigilancia. Thomas Jefferson
La libertad es la disposición de poder hacer lo que debemos hacer, no lo que queremos hacer. Abraham Lincoln (interpretación moderna)
📚 ¿Qué estoy leyendo?
“Dos conceptos de libertad” de Isaiah Berlin (ensayo clásico). Si esta reflexión te resonó, tienes que leer el texto original. Es denso pero brillante. Berlin escribió esto en 1958 y sigue siendo actual para entender las tensiones del liderazgo moderno.
“Calibán y la bruja” de Silvia Federici. Puede parecer una recomendación extraña para un newsletter de liderazgo, pero Federici analiza cómo los sistemas de poder históricamente han dado “libertades” formales mientras limitaban capacidades reales de autodeterminación. Perspectiva crítica valiosa para líderes que quieren evitar reproducir estos patrones.
🎯 Tu desafío de la semana
Dos desafíos en uno. Jajaja. Uno para ti como líder, y otro para ti como persona.
I.- Audita la libertad positiva en tu equipo
1: Selecciona una decisión o proyecto que formalmente tu equipo tiene autonomía para manejar. En mi caso, pensé en el equipo de “Tecnología”.
2: Identifica tres capacidades específicas necesarias para ejercer esa autonomía efectivamente.
3: Evalúa honestamente: ¿tienen estas capacidades desarrolladas?
4: Si identificas muchas brechas, diseña una acción concreta de desarrollo para cada competencia. Un plan de capacitación esta bien, pero no es suficiente. Piensa también en shadowing, ejercicios prácticos guiados, acceso a un mentor interno, o Coaching Activo®.
5: Implementa y observa. Documenta qué cambia cuando la libertad negativa encuentra libertad positiva.
II.- Crea condiciones para aumentar tu libertad positiva
1: Diseña un sistema de soporte. No confíes en la fuerza de voluntad (libertad negativa). Por ejemplo, si quieres leer más, elimina Apps que te roben tiempo con el teléfono. Ten un libro cerca de ti.
2: En lugar de establecer metas generales, identifica una habilidad clave que necesitas. Reserva 30 minutos este fin de semana para aprenderla. O crea un plan de desarrollo.
3: La libertad positiva necesita comunidad. Busca un coach, un amigo, un grupo. Haz esto: Envía un mensaje AHORA a alguien, diciéndole tu objetivo de este mes y pídele que te apoye y te exija cuentas.
La próxima vez que escuches hablar de “empoderar al equipo” o “dar más autonomía”, pregúntate: ¿estamos construyendo capacidades para ejercer esa autonomía?
La libertad no se declara. Se construye. Empieza hoy, con grit & grace.
Berlin advertía que esta libertad positiva podía pervertirse: en nombre de “liberar” a las personas hacia su “verdadero yo”, regímenes totalitarios justificaban control absoluto. Pero descartar el concepto por sus abusos históricos sería un error.
“Usted es la que sabe”. Uyyyy, prefiero no escuchar esa frase.







Gracias Sharon, siempre excelente y atinadas informaciones, actuales. Esas actividades de tarea son bien retadoras pero muy interesantes. Las aplicaré desde ya. Un abrazo 🤗
La libertad es un concepto hermoso y complicado, pero complejo de concretar en cualquier contexto...gracias Sharon por esa reflexiòn vital...