Grit & Grace #72: ¿Puedes tener amigos en el trabajo?
Sobre la amistad como práctica de liderazgo, y como la decisión - ejercicio más importante de la vida.
¿A cuántas personas puedes llamar cuando NO estás bien?
¿A cuántas puedes llamar para contarles un éxito, un logro… algo que te salió super bien, sin que aparezca, aunque sea por un segundo, envidia, comparación o desilusión?
¿Cuántos amigos reales tienes en el trabajo?
La tensión natural…
La cultura organizacional desconfía de la amistad en el trabajo. Es lógico.
Las tensiones y los conflictos, existen. Cuando hay amistad dentro de una jerarquía, el favoritismo (o aunque sea la percepción de que haya) parece casi inevitable. Asimismo, la amistad complica la ecuanimidad y la objetividad profesional cuando hay que tomar decisiones difíciles sobre alguien que aprecias; por ejemplo una evaluación de desempeño vinculada a un bono, un despido, una promoción que no le corresponde…
Y hay líderes que sienten, con razón o sin ella, que ser amigo de sus colaboradores erosiona su capacidad de exigir, confrontar y poner límites.
Pero separar lo personal de lo laboral, de forma químicamente perfecta… tiene un costo enorme.
Experimentos organizacionales
Gallup lleva décadas midiendo el COMPROMISO organizacional. Uno de sus hallazgos: tener un “mejor amigo en el trabajo” es uno de los predictores más sólidos de compromiso, productividad y permanencia en la organización.
HBR lo confirma desde otro ángulo: los empleados que tienen amistades genuinas en el trabajo reportan mayor bienestar, mayor creatividad, mayor disposición a asumir riesgos inteligentes y menor rotación.
Y hay algo más profundo: el Proyecto Aristóteles de Google (uno de los estudios más exhaustivos sobre equipos de alto rendimiento) identificó la seguridad psicológica1 como el factor #1 que distingue a los equipos que funcionan extraordinariamente bien de los que no.
Eso es exactamente lo que produce la amistad genuina.
Aristóteles tenía razón
No me refiero al proyecto de Google (que también). Sino a la Ética a Nicómaco. Allí Aristóteles identifica tres tipos de amistad:
La amistad de utilidad: lo que el otro puede hacer por ti. Termina cuando deja de ser útil.
La amistad de placer: disfrutar algo juntos. Termina cuando cambian los gustos o las circunstancias.
Y la amistad de virtud: la que se basa en admirar el carácter del otro. La única que dura, la única que te transforma, la única que Aristóteles considera verdadera philia.
En las organizaciones, casi todas las relaciones son de tipo 1 o tipo 2. Las de tipo 3, son las que generan innovación sostenida y equipos que perduran. Y son precisamente las que menos cultivamos intencionalmente.
Aristóteles también escribe:
“Sin amigos nadie querría vivir, aunque tuviera todos los demás bienes.”
La amistad no es complementaria a la buena vida. Es constitutiva de ella. Lo mismo aplica a la vida organizacional.
Cómo gestionar la amistad en el trabajo
Las tensiones que mencioné más arriba son reales. Pero el problema es la amistad mal gestionada. Y hay tres cosas que hacen la diferencia:
Claridad de roles en los momentos difíciles. Cuando hay que tomar una decisión que afecta al amigo, dilo de manera explícita: “Ahora te hablo como tu jefa, no como tu amiga.” La transparencia sobre el cambio de rol no destruye la amistad, lo que la destruye es la ambigüedad.
Reconocimiento honesto de la asimetría. La amistad entre personas con diferente jerarquía es posible, pero requiere que ambas reconozcan que la asimetría existe. Ignorarla no la elimina.
No confundir amistad con ausencia de exigencia. El amigo de virtud de Aristóteles te dice lo que necesitas escuchar, no lo que quieres.
Sobre los valores de la amistad
Hoy, en Camino al Sol, la “reflexión del día” mencionaba el respeto y la confianza como la base de todo. Yo propuse, luego, un debate interesante respecto a cuán importantes son el tiempo, la presencia física, y la reciprocidad para la amistad. ¿Son éstos valores indispensables?
Estuve de acuerdo (y cómo no?) en que el respeto y la confianza son esenciales. Gracias al respeto, reconocemos el carácter del otro, su forma de ser, su manera de estar en el mundo. Gracias a la confianza, podemos ser nosotros mismos.
Cicerón lo dijo hace dos mil años:
“El amigo es un segundo yo.”
Si el otro es parte de ti, su alegría es tu alegría. Su logro es tu logro. No hay competencia posible entre un yo y su extensión. La confianza en el amigo verdadero y la confianza en uno mismo se construyen juntas.
Ahora bien, la conexión profunda no requiere ni mucho tiempo ni presencia física prolongada2. Hay vínculos que maduran despacio, con poco contacto, y que sin embargo son sólidos cuando se necesitan. Lo que construye el vínculo no es la cantidad de horas. Es la calidad de la atención, es estar verdaderamente presente cuando estas, aunque sea en un café virtual o en una llamada.
Mi amiga Mila es mi propio ejemplo de esto. Como dije en el Grit&Grace #71, no conversamos todos los días. No nos vemos con frecuencia. Y sin embargo, en el Camino de Santiago, re-conectamos desde lo realmente importante.
Eso no se explica por tiempo de contacto reciente. Se explica por la densidad de la historia compartida, el cariño profundo y la admiración mutua.

Y otro valor que muchas veces se cita: la reciprocidad. Tendemos a pensar en intercambio: dar y recibir en igual medida, mantener el equilibrio, no ser el que siempre da o el que siempre recibe. Pero eso hace referencia a la amistad de utilidad de Aristóteles, no a la de virtud.
Estamos en recesión, y no es “sólo” económica
Tenemos una recesión de amistad.
El porcentaje de adultos que reporta no tener ningún amigo cercano se ha cuadruplicado desde 1990. Nos hemos convertido en la generación más conectada de la historia … y una de las más solas.
Iberoamérica no está exenta. En apariencia hay muchas fiestas y mucha diversión…🕺🏻pero también subyace una soledad funcional. Sobre todo en los espacios de trabajo, nos consta, (por la consultoría y la formación que hacemos), que hay muchas personas que se sienten solas. Conocemos muchos líderes en capas medias y altas que no tienen a quién llamar, así como profesionales exitosos que no tienen con quien celebrar…
Las culturas donde los líderes compiten en lugar de celebrarse hacen que el talento se esconda, las ideas se guarden y la colaboración desaparezca.
¿Cuántos líderes que conoces están solos en la cima, sin nadie con quien pueden ser completamente ellos mismos?
Longevidad, bienestar y el espejo
El Estudio de Desarrollo Adulto de Harvard lleva 88 años siguiendo las mismas familias. Es el estudio sobre bienestar humano más extenso que existe. 3 Y su conclusión, expresada por su director, Robert Waldinger, cabe en una sola frase:
“Las buenas relaciones nos mantienen más felices y más saludables.”
La calidad de tus relaciones cercanas predice tu salud y tu felicidad a largo plazo con más fuerza que tus genes o tus analíticas.
Y justo pensaba en esto la semana pasada, en una sesión de coaching. El coaching como práctica funciona porque crea un espacio donde alguien te escucha con atención completa, sin agenda, sin juicio… y en ese espacio empiezas a escucharte a ti mismo. El coach actúa como espejo. Y así pasa con un buen amigo que te conoce en profundidad, con historia, con contexto. Puede ver los patrones que tú no ves. Puede celebrarte cuando tú mismo no te ves méritos.
En ese sentido, la amistad profunda no es solo bienestar. Es desarrollo. Es crecimiento. Es, en cierta forma, un coaching natural.
La amistad no es suerte. Es una práctica.
Una buena amistad no es un regalo que cae del cielo. Es una elección activa que se renueva con tiempo, presencia y trabajo sobre uno mismo. Porque las relaciones no son el proyecto. Tú eres el proyecto.
Lo que construyes en ti, tu capacidad de escuchar sin defenderte, de celebrar sin envidiar, de decir la verdad con cuidado, de aparecer cuando no es conveniente… es exactamente lo que determina la calidad de tus vínculos. No al revés.
La amistad también necesita reglas. No las implícitas, las que todos asumimos y nadie dice, sino las explícitas: qué está fuera de los límites en un conflicto, cómo nos comunicamos cuando algo duele, qué significa para cada uno estar presente. Las relaciones que duran no son las que nunca se rompen. Son las que han acordado cómo repararse.
Hay personas que entran en tu vida como olas ( fuertes, inevitables) y otras que simplemente se quedan, como la tierra bajo tus pies.
En la cultura del tiempo (como recurso escaso) tenemos que recordar que la amistad no se construye con un sólo gran episodio. Se construye en el rocío de las pequeñas cosas, como diría Khalil Gibran, en su poema sobre la Amistad, El Profeta.
Mis amigos…
No son muchos. Pero los que tengo, son un tesoro. Además de Mila4, mi compañera de Camino, reportada en el Grit & Grace anterior, quiero explícitamente citar a Doris Villarreal. Es la mejor persona que conozco. No escucha para responder, escucha para entender. Se emociona de verdad con una buena noticia… como si fuera propia. Cuando algo sale bien para el equipo o un proyecto EEG, su alegría es genuina, sin filtro, sin cálculo. No hay muchas personas así. Tenemos una mezcla de compañerismo profesional y afecto real. Es mi mejor referente de amistad en el trabajo.




El Camino me hizo pensar en todos mis seres queridos, en todos mis amigos. Enviarles mentalmente buenos deseos, buenas energías. Pero también me hizo pensar: hay que hacer más. La intención no es suficiente. El cariño que no se expresa, con el tiempo, se parece demasiado al silencio.
Sobre el amor, en el trabajo
Khalil Gibran escribió en El Profeta:
“Que el amor sea un mar en movimiento entre las orillas de vuestras almas. Llenaos las copas el uno al otro, pero no bebáis de una sola copa. Daos el pan el uno al otro, pero no comáis del mismo trozo. Cantad y bailad juntos y sed alegres, pero que cada uno de vosotros sea independiente. Las cuerdas del laúd están solas aunque vibren con la misma música.”
Qué sabio:
“Estad juntos, pero no demasiado juntos, porque los pilares del templo están separados, y el roble y el ciprés no crecen el uno a la sombra del otro.”
JL y yo tenemos diferencias (en política, en cómo vemos algunas cosas de la EEG, en cómo enfrentamos ciertos problemas). No pensamos igual. Creo que no es primera vez que lo digo por aquí.
Pero justo eso es una oportunidad para complementarnos y nutrirnos mutuamente. Crecer juntos no significa ser idénticos. Significa que el otro te ofrece una perspectiva que tú sola no tendrías, y que tienes la apertura para recibirla y ponderarla.
He cambiado. He crecido. He mejorado como persona en maneras muy diversas, y gran parte de ese proceso tiene que ver con esta relación. El amor crea las condiciones para que elijas ser quien eres.
🤔 Preguntas para esta semana
¿A quién puedes llamar para contarle algo de lo que estás genuinamente orgulloso (sin filtrar, sin minimizar)?
¿Hay alguien en tu vida cuya alegría sientes como propia? ¿Se lo has dicho alguna vez?
¿Qué relación importante has dejado de nutrir porque “no tienes tiempo”? ¿Qué puedes hacer para re-activarla esta semana?
En tu equipo de trabajo: ¿las personas celebran los logros ajenos genuinamente, o conviven en una competencia silenciosa que nadie menciona?
🦉 Momento de sabiduría
“Tu amigo es la respuesta a tus necesidades. Él es el campo que siembras con amor y cosechas con gratitud.” Khalil Gibran, El Profeta
“El amor no consiste en mirarse el uno al otro, sino en mirar juntos en la misma dirección.” Antoine de Saint-Exupéry
“No camines detrás de mí; puede que no te guíe. No camines delante de mí; puede que no te siga. Camina junto a mí y sé mi amigo.” Albert Camus
📚 Lecturas y recursos recomendados
“El Profeta” de Khalil Gibran. Corto, antiguo, más vigente que nunca. Me encanta. Busca el poema sobre El Amor y sobre La Amistad.
🎯 Tu desafío de esta semana
Escribe tres nombres. Las tres personas con las que tienes una relación que merece más tiempo y más presencia de la que le estás dando.
Elige una. Esta semana, antes del viernes, hazle saber que la tienes en mente con algo muy específico. No esperes a condiciones perfectas. Comienza. Da el paso, tu.
Cuida a tus amigos, con grit & grace.
Y haced que en la dulzura de la amistad suene también la risa y haya placeres para compartir. Porque en el rocío de las pequeñas cosas, el corazón encuentra su alborada y se refresca.
Seguridad psicológica significa poder equivocarte sin que eso te defina.
El contacto físico es super importante. No subestimo para nada la importancia de un abrazo y de la cercanía física de nuestros seres queridos. Están más que demostrados los beneficios para la salud y el bienestar: se liberan endorfinas y oxitocina. Pero sí insisto en que una vez tenemos los fundamentos bien robustos, las amistades sobreviven años sin contacto.
88 años de seguimiento a miles de personas, dirigido actualmente por el Dr. Robert Waldinger en Harvard. Se le llamó Estudio sobre el Desarrollo Adulto. Comenzó en 1938 y ya va por la cuarta generación de investigadores. Su hallazgo principal y contundente es que las relaciones interpersonales de calidad son el mayor predictor de la felicidad, la salud y la longevidad. El estudio ha demostrado que el aislamiento crónico es tan dañino para la salud física y la esperanza de vida como fumar 15 cigarrillos diarios. Las personas solitarias sufren un declive físico y cognitivo más acelerado. Los investigadores proponen “aptitud social”: los vínculos requieren mantenimiento continuo mediante pequeñas acciones diarias, como resolver conflictos a tiempo y cultivar el tiempo con seres queridos.
Es mi amiga del alma porque ambas nos hemos elegido y querido en todas las versiones que hemos sido (y han sido varias…jaja. Y lo que falta…).





