Grit & Grace#78: Culpables a la carta
Cada actor elige la "causa" que más le conviene
Después de una discusión casera sobre las causas de los incendios en España, decidí pensar y escribir sobre la tentación que muchos tenemos de encontrar “la causa” única del problema. Y como próximamente tengo que dar unas clases sobre liderazgo en donde nos enfocaremos en el análisis de causa raíz1, aproveché para explorar más el tema, y escribir…
¿Por qué arden los bosques?
Ganaderos, ecologistas y políticos se disputan la explicación en redes sociales, y una frase se repite mucho: “Europa se equivocó al regular esto.” 2 José Luis la usó también en nuestra discusión de sobremesa.
También una vecina con la que siempre converso cuando paseo a Tsuki, me indicó en días pasados lo molesta que estaba con la Agenda 2030 y con la “regulación europea”.
Es posible que buena parte de quienes leen este G&G no conozcan el marco regulatorio europeo ni estén al tanto de estos incendios. No traigo este caso porque el debate en sí nos interese en América Latina. Lo traigo porque los sesgos y el patrón de pensamiento detrás de él sí nos incumbe, y mucho, a quienes lideramos equipos, empresas o instituciones.
Porque cada vez que algo se incendia 🔥 (un bosque, una empresa, un equipo) pasa lo mismo: alguien encuentra la explicación que más le conviene. Y esa explicación, por lo general, coincide con lo que esa persona ya pensaba antes del incendio.
Los incendios en España
España atraviesa uno de sus peores veranos de incendios forestales. En el debate público hay al menos tres narrativas: la del sector agroganadero, que culpa a la sobrerregulación ambiental europea; la del sector ecologista, que apunta al cambio climático; y la política, que reparte culpas entre gobierno central y regional.
Un vistazo objetivo a los datos muestra que ninguna de las tres, por sí sola, explica el fenómeno: hay abandono rural estructural de décadas, hay cambio climático como acelerante real, y hay también una fricción regulatoria legítima (financiación insuficiente, trámites lentos) mezclada con una acusación puntual: que la normativa española “prohíbe” limpiar el monte. Cosa que, según he verificado, se puede desmentir con ley en mano.
Cada actor encontró “la causa” que, convenientemente, coincidía con su propio interés o mandato. Y eso pasa con muchos otros temas 🤷🏻♀️.
El patrón que nos interesa
Frente a una crisis compleja, la mente busca alivio en una explicación simple y única, especialmente si esa explicación confirma lo que ya pensábamos (sesgo de confirmación).
Esto no ocurre solo en política: ocurre cuando caen las ventas y culpamos al mercado; ocurre cuando sube la rotación de personal y se culpa a las “nuevas generaciones” sin mirar el clima interno; ocurre cuando falla la calidad de servicio y se culpa a la competencia.
La pregunta de fondo para un líder no es “¿quién tiene razón?”, sino “¿ya diagnostiqué, o simplemente adopté la posición que más me conviene?”
Herramienta 1: El diagrama de Ishikawa
También llamado diagrama de espina de pescado, el método de Ishikawa obliga a mapear las causas de un problema por categorías (entorno, personas, procesos, economía, normativa, entre otras) antes de aceptar una explicación única. Aplicado al caso de los incendios, el ejercicio se ve así:
Entorno: cambio climático y sequías largas
Personas: despoblación rural, pérdida de oficios como el pastoreo
Procesos: ausencia de gestión forestal continua, desbroce insuficiente
Economía: ganadería extensiva poco rentable frente a otras alternativas
Normativa: trámites lentos, financiación fragmentada entre administraciones
Lo interesante no es el contenido específico de cada “espina”, sino la forma: cuando tenemos cinco categorías distintas con muchos elementos, es mucho más difícil que nos quedemos con la primera explicación.
Sobre los incendios… específicamente
Son multicausales: abandono rural estructural (décadas, no años) + declive de la ganadería extensiva + cambio climático como acelerante + un marco regulatorio europeo (PAC, Nature Restoration Law).
Culpar “sólo” a “la Agenda 2030” no es correcto y además muestra desconocimiento respecto a la ley española vigente; pero descartar por completo la crítica al diseño regulatorio europeo también sería ignorar un reclamo documentado y, en parte, reconocido ya por la propia Comisión Europea en su paquete de preparación para incendios 2026.
Herramienta 2: Los 5 Por qués
Desarrollada en Toyota por Sakichi Toyoda, esta técnica pide preguntar “¿por qué?” repetidamente (cinco veces suele ser suficiente) hasta llegar de un síntoma visible a una causa raíz. A modo de ejemplo aplicado al mismo caso:
1. ¿Por qué arden los bosques con tanta intensidad? Porque hay una acumulación de biomasa y combustible vegetal.
2. ¿Por qué se acumula tanta biomasa? Porque han disminuido la ganadería extensiva y las labores tradicionales de desbroce.
3. ¿Por qué ha disminuido la ganadería extensiva? Porque, frente a otras alternativas económicas, ésta no resulta suficientemente rentable.
4. ¿Por qué no es rentable? Porque el modelo de subvenciones puntuales no compensa el valor real de ese trabajo: gestionar el paisaje y prevenir incendios.
5. ¿Por qué el sistema no valora ese trabajo? Porque las políticas agrarias y ambientales se diseñaron por separado, sin tratar la prevención de incendios como un servicio que hay que planificar y pagar, y no como una consecuencia esperada de otras reglas.
El objetivo de este ejercicio no es llegar a “la” verdad definitiva (porque OJO, el fenómeno es más complejo que cinco preguntas), sino instalar la disciplina de no detenerse en el primer síntoma que aparece. Luego, claro… hay que priorizar.
En nuestros programas, esto no es teoría
En uno de los programas de liderazgo que diseñamos para los equipos directivos de una gran cadena de retail latinoamericana (estructurado en cuatro enfoques), el análisis de causa raíz, con Ishikawa y los 5 Por qués como herramientas base, ocupa un lugar central. Justo hoy tendré una clase con el equipo de las oficinas para incorporar o reforzar este análisis como hábito de decisión: antes de resolver, diagnosticar; antes de opinar, verificar de dónde viene cada narrativa.
Del diagnóstico a la innovación: la trampa de la lluvia de ideas
Una vez diagnosticado el problema, el reflejo habitual es convocar una lluvia de ideas para “solucionarlo”. El investigador español José Almansa (con quien tuve una sesión recientemente) dice que la innovación no nace de generar muchas ideas, sino de identificar con precisión una Necesidad No Resuelta (NNR) real y verificable detrás del problema. Primero la necesidad, después el diseño de la solución, no al revés.
Aplicado a nuestro caso: el debate público se ha instalado en “más regulación” versus “menos regulación”, una discusión ideológica sin salida.
Pero la necesidad no resuelta detrás del problema es otra, más concreta: que quien gestiona el territorio (el ganadero, el agricultor) pueda vivir dignamente de ese trabajo, y que ese trabajo se reconozca y se pague como lo que es, un servicio de prevención. Una vez identificada con precisión esa necesidad, aparecen soluciones de diseño: pagos por servicios ambientales, contratos rurales, simplificación de trámites; en lugar de una trinchera ideológica.
El mismo desplazamiento, de la lluvia de ideas a la necesidad no resuelta, aplica a cualquier problema de gestión: antes de generar diez ideas para bajar la rotación de personal o mejorar la experiencia de cliente, conviene que nos preguntemos qué necesidad concreta, hoy insatisfecha, explica el síntoma.
Elige el análisis
La próxima vez que sientas la tentación de tener una respuesta rápida, hazte una pregunta antes de opinar o de decidir: ¿ya usé alguna de estas herramientas, o simplemente adopté la posición que más se parecía a lo que ya pensaba? La objetividad, como el liderazgo, no es un talento: es un método que se practica.
🤔Reflexiones y preguntas
La última vez que un problema serio afectó a mi equipo, ¿busqué la causa raíz o adopté la explicación que menos me comprometía a mí?
¿Qué “anticuerpo organizacional” (esa frase que repetimos para no cambiar nada) uso yo con más frecuencia?
Si tuviera que llenar un Ishikawa sobre el problema que más me quita el sueño hoy, ¿podría llenar las cinco categorías, o me quedaría en blanco en tres de ellas?
¿Cuándo fue la última vez que cambié de opinión frente a un dato que contradecía lo que yo quería creer?
¿Estoy resolviendo problemas o simplemente repartiendo culpas con más elegancia?
🦉 Momento de sabiduría
"Repitiendo por qué cinco veces, la naturaleza del problema y su solución se vuelven claras." Taiichi Ohno, Sistema de Producción Toyota
"La falacia narrativa nos lleva a tejer una explicación sobre secuencias de hechos, forzando una relación lógica que tal vez no existe." Nassim Nicholas Taleb, El Cisne Negro
📚 Lecturas recomendadas
La Quinta Disciplina, Peter Senge. El clásico sobre pensamiento sistémico que sostiene buena parte de la lógica de este G&G.
🎯 Tu desafío de la semana
Elige un problema recurrente de tu organización (o de tu vida) sobre el que ya tienes “una explicación”.
Dedica 10 minutos a llenar un Ishikawa completo: entorno, personas, procesos, economía, normativa.
Aplica los 5 Por qués sobre la categoría que más te incomodó llenar.
Antes de proponer una solución, define en una frase la Necesidad No Resuelta real detrás del síntoma.
Comparte el ejercicio con una persona de tu equipo que probablemente no esté de acuerdo contigo. Pídele que lo cuestione.
Muchos éxitos. Hasta la próxima, con Grit & Grace,
Pensar y analizar con la teoría de sistemas es fascinante. Y, por supuesto, como somos una empresa certificada ISO 21.001, nos apasiona la calidad. Las técnicas para el análisis de causa raíz nacieron como una familia de herramientas dentro del movimiento de calidad total. Y todas estas técnicas comparten estos principios:
Enfocarse en la causa, no en el síntoma.
Investigar sistemas y procesos, no buscar culpables individuales.
Usar evidencia, no opinión, para sostener cada conclusión.
Considerar todos los factores que contribuyen antes de cerrar el análisis.
Convertir los hallazgos en acciones correctivas y preventivas, no solo en un diagnóstico que nadie ejecuta.
El patrón geográfico de los grandes incendios en España coincide con las provincias más despobladas de España. El éxodo rural de las últimas décadas eliminó cultivos, pastoreo, extracción de leña… que tradicionalmente fragmentaba el monte y limitaba el combustible disponible. La ganadería extensiva actuaba como “desbrozadora natural”. Eso ha dejado masas forestales homogéneas y cargadas de biomasa. Esta es una tesis con amplio respaldo técnico. A esto se suma el cambio climático como multiplicador: olas de calor más intensas y prolongadas, sequía y vegetación más seca aumentan la severidad y velocidad de propagación del fuego, aunque no sean la causa original de la acumulación de combustible.
La afirmación sobre “la Agenda 2030” que supuestamente prohíbe limpiar los montes… ha sido desmentida por múltiples verificadores (Newtral, Maldita, Greenpeace) y por la propia Ley de Montes española (Ley 43/2003, reformada en 2023): el artículo 48 obliga a las comunidades autónomas a planes anuales de prevención con desbroces, podas y cortafuegos. El 73% del monte es privado y sus propietarios tienen obligación legal de mantenerlo limpio. Esta parte del argumento viral es, con los datos disponibles, insostenible.
Ahora bien, sí existe un debate regulatorio: la Ley de Restauración de la Naturaleza ha generado fricción con el sector agroganadero, que denuncia trámites de autorización lentos para quemas prescritas y desbroces en zonas protegidas. Este reclamo es una crítica de política pública con base concreta, aunque conviene notar que parte de quienes la formulan tienen un interés económico directo en el resultado (compensaciones, menos restricciones), lo cual no invalida el argumento pero sí exige leerlo como posicionamiento sectorial, no como diagnóstico neutral.









Cuando una explicación resulta demasiado cómoda para confirmar lo que ya pensábamos, probablemente aún no hemos terminado de analizar el problema.
Mi pensamiento de hoy tras leer tu espléndido GRIT & GRACE