Grit & Grace #60: Equilibrio dinámico de opuestos complementarios
Cosmogonía mesoamericana, neurociencias y psicología de las relaciones
La exposición “la mitad del mundo, la mujer en el México indígena” en la Casa de México en Madrid me ayudó a confirmar que el liderazgo no se trata de resolver paradojas …o elegir entre X y Y.
Pienso que el LIDERAZGO implica elevar nuestra capacidad para sostener, integrar, y construir algo nuevo… a veces, en el medio de los grises.
Mientras observaba la Coatlicue (la diosa de la tierra y la muerte) 1 y escuchaba al guía explicar que el problema no es mantener los opuestos en equilibrio, sino comprender que nunca fueron opuestos… pensé en nuestra capacidad, como líderes, de integrar algunas fuerzas aparentemente opuestas que conviven en nosotros, en nuestros equipos, en nuestras organizaciones… y en nuestras sociedades.
La cosmogonía indígena: un sistema de pensamiento integral
Las culturas mesoamericanas (mexica, maya, zapoteca, mixteca, olmeca, teotihuacana) construyeron civilizaciones complejas sobre un principio filosófico fascinante: la dualidad complementaria. No hablamos de dualismo cartesiano donde mente y cuerpo se separan, ni de binarismos que excluyen. Hablamos del principio dual que los mexicas entendían como la unidad creadora del universo.
Según el estudio de Miguel León-Portilla2 sobre el pensamiento náhuatl, la realidad no existía en términos de contradicción sino de complementariedad dinámica. El día necesita la noche, la vida necesita la muerte, lo femenino y lo masculino se entendían como fuerzas cósmicas interdependientes.
No había supremacía de uno sobre otro, sino reconocimiento de que ambos eran necesarios para mantener el equilibrio del universo.
¿La clave?: una constante búsqueda de equilibrio dinámico de opuestos complementarios. No estático, no resuelto, no simplificado. En movimiento perpetuo. En tensión creativa.
La mujer en las sociedades mesoamericanas: poder, sacralidad y agencia
Contrario a lo que muchos imaginan, la mujer en las sociedades mesoamericanas no ocupaba un lugar subordinado. Su papel era complejo, multifacético, y profundamente integrado en la estructura social, política y religiosa.
La cosmogonía mexica reconocía diosas muy poderosas:
Coatlicue: deidad de la tierra y la dualidad vida-muerte, madre de Huitzilopochtli.
Coyolxauhqui: la luna desmembrada, simbolizaba los ciclos de renovación.
Tlazoltéotl: diosa de la purificación, el parto y la sexualidad. Una mujer que moría en el parto alcanzaba el mismo honor que un guerrero caído en batalla: ambos acompañaban al sol en su recorrido diario por el cielo.
La sacralidad femenina trata de fluidez y capacidad de transformación.
Las deidades femeninas tienen atributos mixtos e incluso pueden cambiar de género según el contexto ritual o simbólico. Desde la plástica ritual hasta la narrativa mítica, “estas entidades expresan la complejidad de un orden cíclico y dual. Son poderosas y ambivalentes, capaces de generar vida, mantener el equilibrio o desatar el caos.”
Lo que rompimos…
¿Cuándo perdimos esta capacidad de integración?
En algún momento de nuestra historia empresarial y cultural reciente, adoptamos el pensamiento binario excluyente como si fuera una virtud gerencial. O eres estratégico o eres operativo. O priorizas resultados o priorizas personas. O eres racional o eres emocional. O lideras con firmeza o lideras con empatía. A veces usamos sistemas de evaluación que miden una dimensión ignorando otras. Culturas corporativas que valoran unas competencias y castigan otras.
La neurociencia contemporánea está llegando a conclusiones que resuenan con esta intuición ancestral y estas verdades antiguas, aunque por caminos completamente distintos.
El psiquiatra y filósofo Iain McGilchrist3, en su obra La Materia de las Cosas, argumenta que la dualidad (manifiesta en los hemisferios del cerebro) nos lleva a una dinámica que fija, categoriza y controla; y otra que sostiene, relaciona y percibe el todo vivo. La patología, dice McGilchrist, está en perder el equilibrio entre ellos. Cuando una domina sin la otra, perdemos algo esencial de nuestra capacidad de comprender la realidad. Los mexicas lo habrían reconocido: no son opuestos. Son complementarios.
La investigación de Jennifer Garvey Berger sobre liderazgo adaptativo4 argumenta que los líderes más efectivos en entornos complejos son aquellos capaces de sostener múltiples perspectivas simultáneamente, sin caer en la certeza prematura. Es decir, sin navegar paradojas con la necesidad de resolverlas prematuramente.
Recuperar esa sabiduría …
Durante siglos, el pensamiento binario organizó el mundo en pares: razón y emoción, fuerte y débil, masculino y femenino. Era una simplificación, pero encontrábamos algo de coherencia interna. Hoy ese sistema se ha roto.
El debate contemporáneo sobre identidad y género, lejos de disolver el binarismo, lo ha multiplicado: ya no hablamos de dos categorías sino de decenas de fragmentos de identidad, cada uno con su lenguaje, sus fronteras y su demanda de reconocimiento.
La intención es válida: ampliar la comprensión de lo humano. Pero el efecto colateral es una polarización creciente y un diálogo cada vez más difícil.
Divide y vencerás, decían los romanos. La fragmentación extrema no libera: aisla.
Vivimos en lo que algunos llaman la era del conocimiento fragmentado: tenemos acceso a más información que cualquier generación anterior, pero nos cuesta cada vez más ponernos el sombrero azul de Edward De Bono, subir un nivel, ver el sistema completo, pensar sobre cómo estamos pensando. Conocemos más hechos. Conectamos menos.
En este contexto, el poder sigue concentrándose. Scott Galloway5 observa que los hombres que dominan hoy en tecnología, política y finanzas exhiben precisamente las características que las cosmogonías indígenas consideraban desequilibradas: dominancia sin reciprocidad, acción sin reflexión, recursos sin generosidad.
Y sin embargo, los datos apuntan en otra dirección: lo que más valoramos en un líder es amabilidad, humor como expresión de inteligencia social, y la capacidad de gestionar recursos con criterio. Tres cualidades que el pensamiento binario etiquetó durante décadas como “femeninas” y que durante años quedaron fuera del portafolio del liderazgo efectivo. Hoy diríamos: ¡qué locura!
Lo observo todavía en muchas organizaciones: departamentos que no se hablan, gerentes que no ven la empresa como un todo, estrategias que excluyen el factor social y regenerativo, e indicadores que miden lo fácil de medir pero no lo que realmente importa.
¿Qué pasaría si rediseñáramos nuestras organizaciones desde el principio de complementariedad y la teoría de sistemas?
Imagina una cultura corporativa en donde se reconoce que todas las fuerzas son necesarias, complementarias, interdependientes:
La vulnerabilidad y la fortaleza coexisten sin contradicción: tener miedo, pero ser valiente;
La rapidez de ejecución se integra con la reflexión profunda: actuamos rápido, pero con calidad y excelencia;
Competimos mientras colaboramos;
Nuestros valores y esencia se mantienen pero abrazamos la innovación;
Crecemos en lo personal, mientras generamos impacto en la organización y en el entorno;
La exigencia y firmeza profesional convive con el bienestar y el cariño genuino.
La introspección como práctica de liderazgo
Hay otro elemento que quiero rescatar de esta exposición: la importancia de los rituales de introspección. Los códices documentan prácticas de ayuno, meditación, retiro temporal del mundo cotidiano.
En nuestro día a día estamos siempre ocupados y hemos convertido la reflexión en un lujo prescindible. Nuestras agendas estan llenas de reuniones, emails, decisiones rápidas. Pregunto: ¿cuándo fue la última vez que “afilaste la sierra” y te diste tiempo y espacio para pensar, para conectar con tu intuición, para simplemente estar?. Eso me lo pregunto también a mi misma 😵💫.






Integrar, no separar: teoría de sistemas
Los desafíos que enfrentamos (crisis climática, desigualdad estructural, disrupciones tecnológicas, fracturas sociales, guerra en Ucrania, en Irán… ) no se resolverán con pensamiento binario y menos aún con pensamiento fragmentado. Se requiere exactamente lo que las cosmogonías indígenas sabían: todo está conectado, todo se afecta mutuamente, la salud del sistema depende del equilibrio dinámico entre fuerzas complementarias, ciclos continuos de regeneración.
Salí de Casa de México reflexionando: ¿Qué partes de mí, de la EEG, de mi estilo de liderazgo, están fragmentadas? ¿Qué fuerzas complementarias he convertido en oposiciones falsas? En la EEG tenemos un fuerte sesgo hacia la acción, más que a la introspección. Pienso que a través de la introspección, el trabajo en equipo y la inteligencia colectiva ganamos la claridad necesaria que nos permite luego actuar en torno a prioridades, con estrategia y con más oportunidades de avanzar en dirección a lo que queremos lograr.
Te invito a hacerte la misma pregunta.
🦉 Momento de sabiduría
“La capacidad de sostener paradojas sin necesidad de resolverlas prematuramente es marca distintiva de la mente compleja.” Jennifer Garvey Berger
📚 ¿Qué estoy leyendo?
Descubrí a Jennifer Garvey Berger recientemente. Me gustan sus libros y la mirada que pone en el desarrollo de una mente compleja. Puedes comenzar por “Changing on the Job: Developing Leaders for a Complex World”.
En Harvard Business Review encontré un articulo interesante: “El cerebro integrativo de Barack Obama”. 🤔 ¡Me encantó!. Esta forma de pensar se caracteriza por la disposición a abrazar ideas o modelos conflictivos, en lugar de simplemente elegir entre opciones opuestas. Según el autor, Roger Martin, Obama no establece una elección entre esto o aquello, sino que inicia el proceso de pensamiento hacia una solución integrativa. Reconoce que este proceso puede parecer un poco desordenado para algunos observadores, pero que en definitiva es un enfoque que exige esfuerzo, y es una forma de inteligencia que puede producir soluciones revolucionarias (breakthrough solutions). Si no tienes acceso al articulo y lo quieres leer, escríbeme y te lo envío.
De Ian McGilchrist. Un descubrimiento que hice por casualidad. Bueno… por curiosidad y búsqueda espiritual más que por casualidad:
🎯 Tu desafío de la semana
Identifica una falsa dicotomía en tu rol de liderazgo. Por ejemplo, ¿Crees que debes elegir entre ser exigente o ser empático? Entre rapidez y calidad. Entre autonomía y control. Entre presencia y resultado.
Por ejemplo, prepara una tabla con dos columnas y en cada una coloca las características de “exigente” y “empático”.
Esta tabla presenta arquetipos extremos para fines ilustrativos. Representa la “falsa elección” que Obama identificaba: no tenemos que elegir entre exigencia y empatía, sino encontrar la manera de integrar ambas para un liderazgo más efectivo y sostenible.
Haz este ejercicio con cualquier otra dicotomía. Sé específico sobre comportamientos concretos que asocias con cada uno. Y ahora, pregúntate: ¿es posible integrar ambos comportamientos? ¿observo cómo ir al extremo de estas cualidades no me beneficia? (incluso las cualidades, llevadas al extremo, nos muestran su versión mala). Y… ¿conozco a alguna persona que integre ambas fuerzas? ¿Cómo lo hacen? Anota ejemplos de comportamientos que integran en lugar de elegir.
Roger Martin encontró en líderes altamente exitosos la determinación de rechazar compromisos inaceptables y buscar una mejor respuesta, en lugar de conformarse con elegir el “mal menor” entre dos opciones imperfectas.
A principios de año, conversando con José Luis, discutíamos sobre el ritmo o la velocidad con la que debemos “tomar decisiones” sobre temas complejos. Otra dicotomía “rápido y furioso” 🐇 ó “lento y reflexivo”? 🐢. Comparte tu experiencia por aquí o con alguien de confianza. El simple acto de verbalizar las dicotomías …hace posible, consciente y replicable, su integración.
¡Hasta la próxima! 6 Con grit & grace,
La Coatlicue de Coxcatlán es una escultura mexica conocida por su falda de serpientes, y que fue encontrada en Coxcatlán, Puebla. Data del Posclásico Tardío (1250-1521 d.C.) y está tallada en toba riolítica. La Coatlicue, como deidad, es la madre de los dioses, simbolizando la tierra, la fertilidad y la dualidad entre la vida y la muerte. Su imagen, con pechos caídos y un collar de manos y corazones, refleja su naturaleza proveedora y consumidora de vida. En la mitología mexica, Coatlicue es la madre de Huitzilopochtli, el dios del sol, y de las estrellas Centzon Huitznahua. La historia de su embarazo, concebido por una bola de plumas que cayó del cielo, es un relato fundamental en la cosmogonía mexica.
La filosofía náhuatl estudiada en sus fuentes. UNAM, primera edición 1956. Con múltiples ediciones posteriores.
McGilchrist es un psiquiatra y filósofo británico. Tuve oportunidad de conocerlo y vero en persona en una grabación reciente de “Aprendemos Juntos” del BBVA. El argumenta que los dos hemisferios cerebrales son modos opuestos de atender al mundo: uno relacional e integrador (derecho), otro analítico y controlador (izquierdo), y que en Occidente hemos perdido el equilibrio entre ambos. Sus críticos señalan que el salto de la neurología a la cultura es demasiado amplio. Pero el propio autor reconoce que su argumento es filosófico y fenomenológico más que estrictamente científico.
Es muy interesante su contenido: te animo a visitar su página.
Interesante podcast de Simon Sinek con Scott Galloway sobre confianza, “masculinidad” y otros temas. También hay otro de Simon Sinek con Esther Perel sobre temas similares.
¡Que emoción! Ya son 60 G&G. Muy contenta con todo el aprendizaje y el crecimiento… “hasta el infinito y más allá”.








