Grit & Grace #50: El dictador cae pero la desconfianza permanece
Reflexiones sobre Venezuela, las autocracias modernas y la fragilidad de nuestras certezas
El 3 de enero de 2026, Nicolás Maduro fue capturado en el operativo denominado “Operación Resolución Absoluta” por las Delta Forces, con inteligencia proporcionada por la CIA y posterior custodia de la DEA. Los venezolanos nos asustamos con las bombas, luego lloramos de alegría cuando vimos el mensaje en TRUTH. Seguimos las noticias minuto a minuto, llamamos a familiares y amigos dispersos por el mundo. Junto a esa euforia, también se instalaron las dudas y la incertidumbre. No sabemos qué creer.
Hoy quiero compartir contigo tres reflexiones entrelazadas: primero, lo que sentimos los venezolanos en este momento histórico. Segundo, reflexiones sobre cómo funcionan las autocracias modernas. Y tercero, la pregunta más incómoda: si no podemos confiar en las instituciones, en los políticos, ni siquiera en quienes supuestamente nos “rescatan”... ¿en qué sostenemos nuestras esperanzas?
Esta newsletter es diferente. Es más densa, más política, más vulnerable. Pero creo que precisamente estos momentos de quiebre histórico (sí, el 3 de enero del 2026 será recordado para siempre) nos obligan a hacer pausa, pensar, reflexionar y compartir ideas que nos ayuden a responder: ¿qué tipo de líderes queremos ser cuando todo a nuestro alrededor es tan incierto?
La captura: entre la alegría y el vacío
Para muchos venezolanos las imágenes de Maduro siendo escoltado por agentes federales de la DEA generó inmensa alegría. Claro, no entendimos la serenidad, el saludo “happy new year” y los pulgares hacia arriba.
No nos equivoquemos. No es estoicismo. Es teatro. Los dictadores entienden que la imagen de debilidad puede generar el colapso de su estructura de poder. Es pura manipulación mediática.
Qué complejo todo esto. Los venezolanos estamos navegando emociones contradictorias: alegría por lo que parece el principio del fin (aunque estamos acostumbrados a la “desesperanza aprendida”), ansiedad por lo que viene, y miedo de que esto sea como me dijo mi amigo y colega Juancarlos, “Chavismo sin Chávez ni Maduro” 😱.
Trump anunció en rueda de prensa el mismo sábado 3 de enero de 2026 a las 11:00 AM ET desde Mar-a-Lago, Palm Beach, que trabajará con Delcy Rodríguez, como presidente encargada, en la transición.
We are going to run the country until such time as we can do a safe, proper and judicious transition. Donald Trump.
Si, la misma Delcy que ha sido parte integral del aparato represivo. ¿Esto es liberación o simplemente un cambio de máscaras? Aún no sabemos. Habrá que esperar. Pero en una entrevista de David Frum a Anne Applebaum, analizaron el mensaje de Trump, y vale la pena escucharlo. Te dejo un resumen en español, más abajo. 1
Las autocracias como redes: no son sistemas aislados
Anne Applebaum, en su trabajo sobre Autocracia S.A., dice que los regímenes autoritarios contemporáneos no son islas ideológicas. Son redes transnacionales de intereses económicos, políticos y criminales que se sostienen mutuamente.
El régimen chavista no es solo un problema venezolano. Es un narcoestado mafioso que forma parte de una arquitectura global. Su construcción se ha facilitado gracias a parte de la oposición venezolana que ha sido comprada por la chequera del régimen, empresarios que negociaron con este gobierno mientras el país se hacía pedazos, y por supuesto, militares y paramilitares que mantuvieron el control a cambio de favores económicos.

También, y hay que decirlo, han sido MUCHOS los facilitadores externos: gobiernos que miraron hacia otro lado por acceso a petróleo barato; empresas multinacionales que operaron en función de sus intereses comerciales; figuras como José Luis Rodríguez Zapatero, que legitimó elecciones fraudulentas bajo el disfraz de “mediador” en diálogos que solo sirvieron para darle tiempo al régimen; Pedro Sánchez, que ha mantenido relaciones diplomáticas funcionales con Maduro; Thomas Shannon, el diplomático estadounidense que, según Martin Rodill en entrevista con Nitu Pérez Osuna, fue “empleado del Chavismo” (interesante escuchar esta entrevista). Durante años Shannon abogó por “bajar la intensidad a las sanciones” y mantener canales de diálogo que nunca produjeron resultados. 2
Cité a Hannah Arendt en Grit & Grace #47: “cuando una de las partes controla de manera “absoluta” los mecanismos de poder y la otra solo puede “dialogar” desde una posición de subordinación total, el diálogo es teatro”.







La lista es larga y las motivaciones, complejas. Hay un ecosistema de complicidades que permitió que un narcoestado operara durante más de 25 años. Las autocracias modernas no son sistemas ideológicos, son redes cleptocráticas, oportunistas y transaccionales que se sostienen mutuamente. El régimen chavista nunca fue socialista. Fue un narcoestado criminal insertado en una arquitectura global de intereses3.
Derecho internacional público: la violación a la soberanía
Esta es una parte incómoda.
El derecho internacional público es claro: la operación estadounidense contra Venezuela viola el Artículo 2(4) de la Carta de la ONU4, que prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial o independencia política de cualquier Estado. Las acciones solo serían legales con una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, si EEUU actuara en defensa propia, o con el consentimiento del gobierno legítimo de Venezuela. Ninguna de estas condiciones se cumplió.
Timothy Snyder identifica varios precedentes inquietantes, de los que quiero citar uno: Trump llamó a esto una “operación militar extraordinaria”, exactamente el mismo término que Putin usó para invadir Ucrania. La indiferencia hacia el derecho internacional es una victoria rusa, incluso si a Moscú no le guste el resultado particular en Venezuela. Y más profundamente, es una victoria china: ahora Estados Unidos también ayuda a crear un orden mundial basado puramente en poder, no en derecho.
Pero aquí está la contradicción difícil de entender o de explicar: ¿dónde estaba ese derecho internacional durante 25 años de violaciones sistemáticas a los derechos humanos en Venezuela?
La economía venezolana de 2024 representa apenas el 28% de lo que era en 2013. Entre 2013 y 2020, el PIB real se contrajo más del 88%. El 86.9% de la población venezolana vive en situación de pobreza.
Casi 8 millones de venezolanos (aproximadamente el 25% de la población total) han emigrado, generando el mayor desplazamiento en la historia latinoamericana.
Venezuela perdió al menos 764 toneladas de sus reservas de oro. Solo en 2018, más de 73 toneladas de oro salieron en 33 vuelos rumbo a Turquía, Dubai y Uganda.
Más de mil hectáreas del Parque Nacional Canaima han sido afectadas, contaminando los ríos Orinoco, Caroní, Caura, Yuruari y Cuyuní con mercurio.
A través de Petrocaribe, Venezuela subsidió petróleo a países del Caribe durante años, hasta acumular deudas de miles de millones que nunca fueron pagadas.
Venezuela llegó a producir 3,5 millones de barriles diarios de crudo en la década de 1970, lo que en aquel momento representaba más del 7% de la producción mundial de petróleo. Y para el 2020, había caído a 337.000 barriles. INCREIBLE. 🤬 Miles de empresas fueron expropiadas y destruidas.
Los apagones eléctricos y las fallas del internet son rutina. El agua potable, en algunas zonas, un lujo.
¿Dónde estaba ese derecho internacional cuando Cuba, China, Rusia e Irán violaron repetidamente la soberanía venezolana, instalando sistemas de inteligencia, entrenando fuerzas represivas, destrozando el Amazonas, empobreciendo al país de forma extrema?
En el año 2005, cuando regresé del servicio exterior a Caracas, me encontré una Cancillería llena de espías cubanos. Era inconcebible, pero cierto.
Como diplomática, creo profundamente en las instituciones, en las leyes, en el derecho internacional. Sé que es nuestra única salvaguarda contra el caos. Pero no coincido con quienes citan el derecho internacional (Pedro Sánchez suscribió un comunicado junto a los gobiernos de Brasil, Chile, Colombia, Uruguay y México, en el que expresan que “la situación en Venezuela debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas”) como argumento para mantener y dilatar dictaduras como la venezolana.
Tenemos que ser conscientes de las profundas falencias que tiene el sistema internacional: La ONU tiene muchas limitaciones. La OEA esta dividida. Las organizaciones regionales creadas por Chávez (ALBA, UNASUR) funcionaron como escudos diplomáticos.
Al mismo tiempo, comparto la preocupación de que esta intervención pueda normalizar el uso del poder militar y pueda justificar agresiones similares en otros contextos. Rusia ya está usando este precedente para justificar su invasión de Ucrania. China podría invocar lógicas similares con Taiwán.
Esta es una caja de Pandora MUY peligrosa.
¿Cuáles son las motivaciones reales de TRUMP? ¿Control geopolítico? ¿Acceso energético? ¿Un “acuerdo de esferas de influencia” con Rusia y China, donde cada potencia controla su región? ¿Distracción de otros temas? ¿Un precedente para posible uso de la fuerza en territorio estadounidense después de las elecciones de “midterm”? Quizás, todo eso. No lo sabemos. Y esa incertidumbre es precisamente el problema.
Todos los venezolanos sentimos esa contradicción profunda. 🤯😫😭😵💫
La crisis de confianza: cuando las instituciones fallan
Esto me lleva a otra reflexión más.
Si no podemos confiar en las instituciones democráticas que fallaron en proteger a Venezuela durante 25 años... Si no podemos confiar en los políticos que negociaron con dictadores mientras el pueblo sufría... Si no podemos confiar en organismos internacionales que fueron espectadores pasivos... Si no podemos confiar ni siquiera en quienes ahora se presentan como salvadores...
¿En qué sostenemos nuestras certezas?
La desconfianza institucional no es paranoia. Es una respuesta racional a décadas de fracasos sistémicos. Pero esa desconfianza tiene un costo: nos deja sin anclajes.
Las autocracias prosperan precisamente en este vacío. Cuando las personas pierden fe en la democracia, en las instituciones, en la verdad verificable, se vuelven vulnerables a narrativas más simples y autoritarias. El ciclo se perpetúa.
La polarización como combustible del autoritarismo
La polarización no es solo un problema político abstracto. Es el mecanismo que hace posible la violencia:
Pensamiento binario “nosotros vs. ellos”: Maduro lo utilizó magistralmente. “Patria socialista o muerte”. No hay matices. Solo enemigos.
Teorías conspirativas: No requieren evidencia, solo repetición. “El imperio nos ataca”. “La oposición es golpista”. Repetir hasta que se vuelva verdad emocional.
Desinformación estratégica: No es casualidad que el régimen invirtiera millones en trolls, bots y medios de propaganda. La confusión es una estrategia.
Aislamiento de comunidades reales: Cuando las personas solo consumen medios afines a su ideología, pierden la capacidad de dialogar con quien piensa diferente.
Y ahora, en este momento de transición, esos mismos mecanismos siguen operando. Solo que ahora nadie sabe quién los controla.
La radicalización algorítmica
Hay otro fenómeno que complica todo esto: las plataformas digitales que nos llevan hacia contenidos cada vez más extremos. Los algoritmos no buscan verdad; buscan engagement. Y nada genera más engagement que la indignación.
Los venezolanos hemos estado expuestos a esto durante años. Cámaras de eco donde cada lado consume solo la versión de la realidad que confirma sus creencias. Esto no solo polariza; radicaliza.
Es mucho más fácil prevenir que alguien se involucre con el extremismo que desradicalizarlo después. Y sin embargo, nuestras sociedades no invierten en prevención.
¿Qué hacemos con esta incertidumbre?
Más allá del tema Venezuela, quiero referirme a la incertidumbre global, a la polarización y a la radicalización. No tengo respuestas. ¿Alguien las tiene?. Pero tengo algunas ideas:
Necesitamos estar informados y tener criterio. No podemos delegar nuestro juicio a titulares sensacionalistas. Necesitamos buscar múltiples fuentes, contrastar información, leer MUCHO. La alfabetización mediática no es opcional; es supervivencia democrática.
Argumentar para comprender, no para convencer. Esta frase la aprendí de Julia Galef (Scout mindset). Cuando entramos en una conversación con el objetivo de “ganar”, dejamos de escuchar. Necesitamos recuperar la capacidad de dialogar con quien piensa diferente sin convertir cada desacuerdo en una guerra.
El sentido de pertenencia y el propósito son CLAVES. Si no creemos en nada, si todo es sospechoso, si cada acción política es solo interés disfrazado... entonces nos quedamos vacíos. Necesitamos anclarnos en valores: la democracia, la libertad, la dignidad humana, la justicia. Imperfectos, sí. Frágiles, sí. Pero mejores que la alternativa. Por eso, el liderazgo de María Corina Machado ha sido tan importante, porque ha generado cohesión, sentido de pertenencia y propósito. 5
Fortalecer instituciones desde la sociedad civil y desde la Academia. No podemos esperar que las instituciones se arreglen solas. Necesitamos participar, exigir, construir. Desde nuestras organizaciones, desde nuestras comunidades, desde nuestros roles de liderazgo. Y desde DUX Escuela de Gobierno, queremos seguir contribuyendo.
Liderazgo en tiempos de desconfianza
Como líderes, enfrentamos una responsabilidad particular. Nuestros equipos también están navegando esta incertidumbre. También están perdiendo fe en las instituciones y en las organizaciones en las que trabajan. También están expuestos a la polarización y la desinformación.
¿Qué podemos hacer?
Modelar pensamiento crítico: No dar nada por sentado. Cuestionar fuentes. Buscar matices.
Crear espacios de diálogo seguro: Donde las personas puedan expresar dudas sin ser juzgadas, donde el desacuerdo no sea traición.
Rechazar el cinismo: Sí, el mundo es complicado y los intereses están enredados. Pero eso no significa que todo sea inútil.
Invertir en educación y equidad: La mejor defensa contra el extremismo es una sociedad educada, donde las personas se sienten incluidas y tienen oportunidades reales.
Una esperanza cautelosa 🇻🇪
Los venezolanos tenemos derecho a celebrar. Pero no mucho. También tenemos derecho a dudar. A exigir transparencia. A no conformarnos con narrativas simples.
No sabemos qué viene. Quizás una transición ordenada hacia la democracia. Quizás más caos 🙏. Quizás simplemente nuevos actores controlando los mismos intereses pero ahora bajo la “tutela estadounidense”. Lo único que sé en este momento es que no podemos permitirnos el lujo de la ingenuidad o del cinismo. Tenemos que ser objetivos y entender “realpolitiks”.
Necesitamos mantenernos alerta, informados, críticos. Queremos democracia y autodeterminación, y eso implica ver en Miraflores a MCM y a EGU. Necesitamos construir resiliencia democrática desde nuestras organizaciones, nuestras comunidades, nuestras familias.
Y sobre todo, necesitamos recordar que la libertad no es un regalo. Es una construcción constante que requiere vigilancia, participación y, sí, también algo de esperanza.
🦉Momento de sabiduría
“El extremismo es tan fácil. No requieres reflexión, justificación, explicación o solución. Solo requiere odio.” Suzy Kassem
“La política debería ser la profesión a tiempo parcial de todo ciudadano.” Dwight D. Eisenhower
“La educación es libertad.” Paulo Freire
📚¿Qué estoy leyendo?
1. Autocracia S.A. y El ocaso de la democracia: La seducción del autoritarismo. De Anne Applebaum Un análisis profundo de cómo las democracias colapsan desde adentro, escrito por alguien que ha vivido estos procesos de cerca en Polonia. Esencial para entender lo que pasó en Venezuela y lo que podría pasar en otros lugares.
2. Substack de Yascha Mounk: Persuasion Mounk escribe sobre democracia liberal, polarización y pluralismo. Sus ensayos sobre cómo combatir el extremismo sin caer en autoritarismo son brillantes y me encantan. Un libro que me marcó mucho fue “La trampa identitaria” que he usado como insumo para mi tesis doctoral. También lo recomiendo.
3. Substack de Ruth Ben-Ghiat: Lucid Historiadora especializada en autoritarismo y fascismo. Sus análisis sobre líderes autoritarios contemporáneos son imprescindibles.
🎯Tu desafío a implementar
Ten referentes para informarte. Busca fuentes confiables, diversas y objetivas. Pregunta, conversa y reflexiona. Lo que ocurrió el 03/01/2026 es dramáticamente importante, no sólo para Venezuela, sino para el mundo.
Este es el Newsletter 50 de Grit & Grace. Y el primero del año 2026. Mis deseos para este año son PAZ y LIBERTAD, que escuchemos más y mejor, conectemos, confiemos y lideremos con grit & grace.
Con gratitud por estos 50 newsletters compartidos,
1/ La operación fue diseñada para consumo doméstico estadounidense ( le habló a su base política del 38-40%) y no hay un plan real para Venezuela. Trump anunció que “EEUU dirigirá Venezuela” pero no explicó cómo, sin embajada en Caracas, sin tropas permanentes. Ofreció múltiples explicaciones contradictorias: petróleo “robado”, narcoterrorismo, criminales enviados deliberadamente a EEUU. Todo esto suena muy hipócrita: Trump liberó al expresidente de Honduras (condenado por narcotráfico) en noviembre; hubo conversaciones con Maduro sobre petróleo el año pasado; la mayor parte del tráfico venezolano era cocaína hacia Europa, no EEUU; no hay evidencia histórica de que Venezuela “robó” petróleo de EEUU.
2/ El verdadero cambio: EEUU ha invadido países antes y violado derecho internacional antes, pero nunca sin ninguna justificación, sin explicación, sin apoyo del Congreso, sin intentar conseguirlo, sin buscar cobertura legal, sin estrategia coherente. Este es un precedente peligroso. Anunció la operación en Truth Social y Fox News, no en canales institucionales, no consultó al Congreso (violación de War Powers Act) y no buscó coalición internacional. Es un ensayo de normalización del poder ejecutivo sin límites.
3/ Frum y Applebaum identifican señales de un pacto cínico entre grandes potencias. A Putin: quédate con Ucrania y domina Europa del Este. A Xi Jinping: haz lo que quieras en Indo Pacífico, Taiwan, Mar de China Sur.
4/ Destrucción del orden internacional. Este pacto de esferas de influencia es un retorno al imperialismo decimonónico donde grandes potencias se dividen el mundo sin importar la soberanía de países pequeños.
5/ El lenguaje importa: “Operación Militar Extraordinaria”. Es exactamente el lenguaje que Putin usa para Ucrania. Normaliza agresión disfrazada de operación técnica. EEUU ayuda a crear un orden mundial basado en PODER, no en derecho. Es un precedente que “normaliza el uso del poder militar por países grandes contra países más pequeños”.
6/ La reacción de los demócratas es de “aislacionismo peligroso”. En reacción al militarismo e imperialismo de Trump, algunos demócratas están adoptando un aislacionismo peligroso: “nunca debemos ayudar a derrocar dictaduras”, “lo que pase en otros países es asunto suyo”. Esto es problemático porque ignora que EEUU SI TIENE influencia en Venezuela.
La pregunta sin respuesta: ¿Hay un deal secreto de petróleo? ¿Hay un deal secreto con Putin? ¿Hay un plan más profundo para expandir esta forma de conquista por las Américas? Nadie lo sabe. Pero las razones oficiales claramente no son las reales.
Esta operación es un marcador para el futuro. No sobre Venezuela. Sobre hasta dónde puede llegar Trump sin enfrentar resistencia institucional. Es un ensayo general de autoritarismo doméstico disfrazado de operación militar exterior.
Shannon, quien fue Consejero Político en Caracas (1996-1999) y posteriormente Subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, se reunió repetidamente con Maduro promoviendo la “paciencia” internacional. Hasta Condoleezza Rice aparece vinculada a posibles intereses energéticos en Venezuela que apenas comienzan a documentarse.
Anne Applebaum en su libro Autocracia S.A.
Todos los Miembros de la Organización, en sus relaciones internacionales, se abstendrán de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas. Carta de la ONU.










Mi más sincera admiración, no se puede hacer un mejor y más completo análisis en menos espacio. Me quedo en varios temas que apuntas y considero que son claves: potencialmente del pensamiento crítico hasta alcanzar el estado agnóstico positivo de cuestionar todo. Acudir a todas las fuentes de información posibles, las "buenas ", las "malas", las creíbles, las increíbles, la opinión de las redes... y utilizando el pensamiento crítico/agnóstico, ver posibles patrones, hacia donde nos dirigen las tendencias... y por último, comunicación honrada, ¿dónde puedo encontrar grupos diversos de personas diferentes donde se pueda opinar, debatir, leer a otros y generar nuevas corrientes de opinión? Esto último yo lo he encontrado en DUX/Escuela Europea de Gerencia entre otras buenas comunidades de opinión, debate e información.
Mis felicitaciones Sharon por describir de una manera tan completa y bien documentada la compleja realidad que hoy vivimos los venezolanos. Nos movemos en un mar de incertidumbre, pero ya podemos vislumbrar un faro. Vienen tiempos exigentes, pero hay optimismo y muchas ganas de salir adelante.