Grit & Grace #51: ¿Cómo se construyen las "naciones" - las "culturas"?
Del caos venezolano a la transformación organizacional: lecciones sobre reconstruir desde las cenizas
La semana pasada, en una actividad de arte en Madrid, una compañera se molestó conmigo después de responder una pregunta sobre lo que pienso de Venezuela. Ella insistía sobre la “ilegalidad” de los actos de Trump y sobre su “interés en el petróleo y los recursos naturales de Venezuela”. Son sin duda aspectos importantes, pero pierde de vista muchos otros, de mayor peso.
También, en varios podcast que escuché la semana pasada, me impresionó escuchar figuras a las que sigo y respeto, contando sólo una parte de la historia con evidentes sesgos y parcialidad. Entiendo que cada quien vele por sus intereses y preocupaciones, pero ninguno de nosotros puede creer que tiene “la verdad absoluta” sobre lo que esta pasando en Venezuela.
Muchos análisis giran alrededor de “soberanía, derecho internacional y orden jurídico”. Y, como bien decía Adrián, el hijo de mi querida amiga Sandra Guevara: lo que ocurrió el 03/01/2026 es un capítulo más de una serie con muchas temporadas y muchos momentos de clímax. No haber visto algunos capítulos, te descontextualiza.
La legalidad versus la legitimidad moral
¿Por qué muchos venezolanos aplaudimos la captura de Maduro y estuvimos eufóricos el 03/01/2026? Porque sabemos quién es el verdadero agresor, por más de 25 años.
El enfoque de los venezolanos no está en la “violación de la soberanía por parte de EEUU” o en si murieron varios cubanos del círculo de seguridad del dictador. El “derecho internacional” no nos protegió de la tortura, el hambre, la persecución, el exilio masivo, ni del inmenso TEMOR a la represión.
El régimen de Maduro ha erigido un narco Estado mafioso. Utiliza el terrorismo de Estado para destruir instituciones, perseguir a la oposición, urdir fraudes electorales, y en definitiva, mantenerse en el poder con coerción y manipulación de las narrativas (internas y externas). Todo esto, con el empobrecimiento deliberado del país y violando sistemáticamente un sin fin de derechos humanos.
Por supuesto, como comenté en el newsletter Grit&Grace#50, las conversaciones sobre derecho internacional son legítimas e indispensables, pero son abstracciones jurídicas cuya efectividad hoy, es relativa: las NNUU y muchos otros organismos multilaterales y regionales son vistos con recelo y escepticismo por su incapacidad para actuar ante crímenes masivos contra la población. Marco Rubio recientemente proclamó “el fin del sistema internacional”. Es cínico invocar al derecho internacional cuando éste protege gobiernos abyectos como el nuestro, y no a las personas. 1
Sabemos que las motivaciones de EEUU son transaccionales, pero tenemos la esperanza de liberarnos de Autocracia S.A. Pienso que, para intentar entender todo esto, necesitamos un criterio que explique no la pureza de las motivaciones externas, sino la realidad vivida internamente. Conocer la experiencia de los que emigran, de los que se quedan solos, de los que perdieron todo, de los presos políticos. Y sumar a todo esto, los APRENDIZAJES, las consecuencias y los RESULTADOS.
Lo que nos preocupa en estos momentos es ¿cómo restaurar la democracia? ¿Qué tiene que ocurrir durante la transición para que María Corina esté en Miraflores? ¿Cómo crear las condiciones para que la economía resurja? Ciertamente la liberación de los presos políticos y las promesas de inversión en la industria petrolera, son pasos importantes.
Fukuyama es un experto en “nation building” y explica que “el uso de la fuerza internacional se justifica históricamente más por los resultados que logra que por su legalidad formal. 🤓 Y hay casos que lo demuestran dramáticamente. 2
El patrón que se repite: cuando las potencias se reparten el mundo (algo de realpolitik).
La historia nos muestra un patrón de REDISTRIBUCIÓN del poder global.
Cuando Roma comenzó su declive en el siglo III las acciones del Imperio se hicieron impredecibles y había mayor disposición a usar la fuerza (por la pérdida de control).
Los buenos estudiantes de historia y sobre todo mis colegas de RRII recordamos el Tratado de Tordesillas en 1494, a través del cual España y Portugal se repartieron el mundo conocido con una línea imaginaria. Cuando España comenzó a declinar en el siglo XVII, sus intentos por mantener el control aceleraron su caída.

El imperio británico siguió el mismo patrón. En 1884, las potencias europeas se reunieron en Berlín y dividieron África “como una torta”, estableciendo fronteras arbitrarias que desconocian las realidades étnicas, culturales y políticas del continente. La Conferencia de Berlín ocurrió cuando el poder británico comenzaba a ser desafiado por Alemania y Estados Unidos.
Y, finalmente (por ahora), en 1945, en Yalta, Stalin, Roosevelt y Churchill se sentaron a decidir el destino de Europa del Este y Asia. Estados Unidos emergió como la nueva superpotencia. Allí también se sentaron las bases para la creación de las NNUU, cuyo CS quedó conformado por cinco miembros permanentes con derecho a veto: Estados Unidos, la Unión Soviética, Reino Unido, Francia y China. Esta estructura reflejaba el nuevo orden mundial de posguerra y establecía mecanismos que, en la práctica, les permitiría bloquear cualquier resolución que no favoreciera sus intereses.
Los imperios no ceden poder voluntariamente; negocian esferas de influencia.
¿Qué nos dicen las teorías de RRII sobre este momento?
(para mis alumnos e interesados en política internacional)
Realismo: en un sistema internacional anárquico (sin una autoridad superior que pueda obligar a los estados a comportarse), las grandes potencias son inherentemente agresivas.
La “Trampa de Tucídides” predice que cuando una potencia establecida (Esparta entonces, Estados Unidos ahora) enfrenta una potencia emergente (Atenas entonces, China ahora), el conflicto es altamente probable. No necesariamente un conflicto directo, pero sí una serie de enfrentamientos indirectos, las llamadas guerras de proxy, y… muchas demostraciones de fuerza.
Uno de los realistas más realistas del mundo, John Mearsheimer esta impresionado con lo que esta ocurriendo. Dice que “no se trata de la Doctrina Monroe sino de imperialismo clásico o neocolonialismo”. También dice que “durante la unipolaridad, EE.UU. escribió casi todas las reglas, por lo que no le costaba obedecerlas. Trump ahora las está destruyendo, lo cual no es de interés estadounidense”.3
Si bien la Doctrina Monroe de 1823 (sin disfraz democrático), el petróleo, los minerales y muchos otros elementos “transaccionales” son factores importantes, mi lectura es que se trata de una combinación de todo eso, más la maximización de poder relativo en un momento de inestabilidad geopolítica global (cambio de orden). 4
Esto se explica con la teoría de la estabilidad hegemónica de Robert Gilpin: cuando una hegemonía declina pero aún no ha sido reemplazada, el sistema internacional se vuelve más inestable. Los desafiantes prueban los límites. Las potencias medianas aprovechan el vacío de poder.
Con Trump no encontraremos una narrativa moral. Sólo poder desnudo. Esto representa un retorno a la política internacional pre-1945, antes de que existiera la pretensión de un “orden internacional basado en reglas”.5
¿Existe otro camino?
Existe otra tradición de pensamiento en RRII, quizás más idealista.
Kant habló de la paz perpetua basada en principios universales, donde los estados democráticos colaboran por reconocimiento mutuo de valores compartidos. La construcción de instituciones democráticas, el respeto al estado de derecho, la protección de derechos humanos... todo esto es posible. No es ingenuo. Es difícil, toma tiempo, requiere voluntad política sostenida. Pero es posible. Lo hemos visto y vivido.
Para mi, la Unión Europea, con todos sus defectos, ha sido un experimento asombroso y maravilloso. Hace 75 años, Francia y Alemania eran enemigos mortales. Hoy comparten moneda, fronteras abiertas y un proyecto común. Hemos tenido un sistema internacional corrupto pero que ha facilitado de alguna manera la “Pax Americana”.6
No fue ingenuo pacifismo. Fue el pragmatismo ilustrado el que ayudó a construir a la Unión Europea, con instituciones imperfectas, pero mejores que “la ley del más fuerte”; con democracias que generan frustración, pero preferibles a las autocracias; con dialogo complejo, pero mucho mejor que vivir a la “defensiva”.
¿Qué camino tomaremos? ¿el realista, de Gilpin, o el idealista, de Kant? ¿cómo se configurará el próximo orden internacional? ¿Será un orden multipolar liderado por China, EEUU y Rusia? ¿Será un nuevo orden imperial chino? ¿Tendrán algún papel los BRICS? ¿Y… qué pasa con el mundo islámico? (cronología de las protestas en Irán) ¿Será caos, como entre 1918-1945?
No lo sabemos. Pero lo que sí sabemos es que el mundo de 1945-2020 se acabó.
Los venezolanos en medio del tablero de ajedrez
Otra vez, recordando a Tucídides: “Los fuertes hacen lo que pueden, y los débiles sufren lo que deben”. Venezuela, hoy, es el débil. Y todos los patrones históricos que he descrito sugieren que cuando las grandes potencias se sienten amenazadas, los pequeños países con recursos estratégicos en ubicaciones geopolíticas sensibles terminan siendo piezas en un juego que no controlan.
Maquiavelo en El Príncipe, escribió que la estabilidad política depende menos de la bondad moral que de la capacidad para manejar las fuerzas de poder. Que el fin justifica los medios cuando se trata de supervivencia. Que es mejor ser temido que amado si no puedes ser ambos. Pero …a ver, si tenemos que elegir entre estar en la esfera de Autocracia S.A. (Rusia, China, Cuba e Irán) o estar en el hemisferio controlado por EEUU, ¿qué piensan?. Lo sé, hay muchas preocupaciones respecto al “modo en que está operando Trump” y las implicaciones sobre el uso de la fuerza en el futuro. Pero… eso, no lo controlamos.
Venezuela tiene un liderazgo democrático legítimamente electo. La oposición está organizada y cuenta con el respeto de la gente. Sentimos una “esperanza cautelosa”, como indica Sandra Guevara. Para ello será crítica la desarticulación del aparato represivo político-militar chavista ( Fuerza Armada Nacional Bolivariana) y el desmantelamiento progresivo de redes criminales y grupos armados como la Milicia Popular Bolivariana, los colectivos armados, los núcleos guerrilleros y los factores violentos internacionales (Hezbolá, Grupo Wagner y milicias Basij). En estos momentos, muchos venezolanos reportan intimidación en las calles y castigos para reprimir a todos los que supuestamente hayan apoyado la intervención de Trump.
De naciones a organizaciones: un paralelismo extraño pero interesante
Construir una nación es reconstruir instituciones, cambiar mentalidades, crear confianza donde había desconfianza, establecer nuevas normas. Es exactamente lo que enfrentamos los líderes cuando necesitamos transformar una cultura organizacional.
Cuando llega un nuevo CEO o Director y despide a 40% de su equipo ...se genera un vacío cultural, desconfianza, miedo, culturas tóxicas. La gente se pregunta: ¿seré el próximo? ¿En qué puedo confiar? ¿Qué valores importan realmente?
Las lecciones de la historia -y del caso venezolano- aplican:
1. No puedes delegar la responsabilidad de la transformación cultural
En Alemania y Japón, Estados Unidos puso recursos masivos, líderes capaces, atención constante. Los generales MacArthur y Eisenhower estuvieron presentes, visibles, comprometidos. En tu organización, si el CEO y el equipo directivo no se involucran y se convierten en la cara y la voz del cambio, nada funcionará. La transformación cultural no se delega a RRHH. Es responsabilidad directa de la alta gerencia.
2. Necesitas tiempo y paciencia
Gallup dice que las organizaciones ven los beneficios de la transformación cultural después de 3 a 5 años. Alemania: 10 años. Japón: 7 años. Venezuela: ?. ¿Tu organización? Mínimo 3 años de trabajo consistente.
3. Los “anticuerpos organizacionales” van a resistir (los detractores)
En Alemania tuvieron que traer de vuelta a exfuncionarios nazis porque tenían la experiencia técnica necesaria7. En Japón, MacArthur mantuvo a los burócratas civiles, excepto a criminales de guerra8. Nuestro amigo y facilitador Julio Muñoz nos comentaba un aspecto clave de la historia dominicana: en las elecciones de 1962, Bosch ganó con el 59% porque fue “muy cuidadoso en sus críticas al trujillismo”, lo que generó el apoyo de la clase media, incluido el sector que había sido desplazado del poder.9 En Venezuela, por ahora, tenemos a Delcy.
Bueno… pero en todo caso, ¿cómo hacemos con los detractores? ¿Con los que se RESISTEN AL CAMBIO? En tu organización, tendrás varios. Algunos por miedo. Otros porque se benefician del status quo. Algunos porque genuinamente no entienden por qué el cambio es necesario.
Habrá resistencia. ¿Cómo hay que manejarla? ¿La estrategia de Adenauer, la de MacArthur, la de Bosch… ? Tienes que desarrollar la tuya para tu caso y contexto particular. Lo mismo en Venezuela.
4. Alinea todos los sistemas con la cultura deseada
A veces los líderes definimos planes y valores hermosos, hacemos presentaciones inspiradoras... pero luego, en la práctica, los sistemas de incentivos, las evaluaciones, las promociones y el ejemplo … siguen premiando los viejos comportamientos. Las organizaciones, como las naciones, no se construyen con declaraciones. Se construyen con decisiones consistentes, día tras día, reforzando los comportamientos y valores que queremos ver.
Los líderes deben asegurar que los incentivos refuercen los comportamientos deseados. Y, obvio, liderar con el ejemplo.
5. Construye desde lo que existe, no desde cero
Alemania y Japón tenían algo sobre qué construir: infraestructura institucional, tradición educativa, experiencia técnica. Afganistán e Irak no. En tu organización, identifica qué funciona, qué tiene valor, qué debes preservar. Construye sobre las fortalezas existentes mientras transformas lo que no sirve.
🦉 Momento de sabiduría
“El valor de un Estado, a la larga, es el valor de los individuos que lo componen.” John Stuart Mill.
📚 ¿Qué estoy leyendo?
“Trump Is Going For Regime Change in Venezuela” por Francis Fukuyama en Persuasion. Publicado hace días, analiza las lecciones históricas sobre “reconstrucción nacional”.
“Pentagon Official on Venezuela War: Following the Old, Failed Scripts” por Nick Turse en The Intercept. Análisis de los procesos internos del Pentágono que llevaron a la decisión de intervención.
“Cómo transformar la cultura organizacional” por McKinsey. Artículo práctico sobre transformación cultural. Disponible aquí.
“Por qué todos los Ejecutivos deben enfocarse en CAMBIO CULTURAL, AHORA” por MIT Sloan Management Review. Principios de transformación cultural. Lee aquí.
🎯 Tu desafío de la semana
Si eres venezolano, tienes una INMENSA y AMBIGUA mezcla de emociones. Y si eres un líder en proceso de cambio, es posible que sientas confusión, expectativa, ansiedad.
Por eso, el desafío de esta semana no es sobre estrategia. Es sobre presencia.
A mi me funciona leer y luego escribir. Me hace aclarar un poco lo que pienso y siento. Completar estas frases puede -quizás- ayudarte a ti:
Cuando pienso en Venezuela, siento...
Lo que más me asusta es...
Lo que no me atrevo a decir en voz alta es...
Siendo honesto con mi equipo, les diría...
Conversa y comenta con personas de confianza. Escuchar lo que otros piensan, (OJO: de manera selectiva y crítica) puede ayudar. Sin imponer verdades. Solo escuchando y validando emociones contradictorias. Resiste la tentación de “resolver” o “arreglar” el mundo.
Conecta con la naturaleza. Un baño de bosque (Shinrin-yoku 森林浴) te puede ayudar a gestionar el stress y la ansiedad.
Identifica una verdad incómoda. Una contradicción. Una emoción a la que no sabes qué nombre ponerle. Date permiso para decir (o escribir) lo que sientes sobre Venezuela, sobre tu organización.
Los venezolanos vivimos la incertidumbre de una transición sin garantías. No sabemos si lo que viene será mejor. Pero tenemos esperanza. Y la convicción de que los valores importan. Que la democracia, la participación ciudadana y el respeto a la dignidad humana son aspiraciones alcanzables.
Pero claro, tanto el nation building como una transformación cultural, requieren valentía, decisiones difíciles, pragmatismo, paciencia, claridad estratégica y liderazgo consistente.
Cree, con grit & grace.
NOTA: próximo newsletter Grit&Grace#52 Lecciones de McNamara. Interesante y de actualidad.
El día 03/01/2025 el gobierno del régimen de Maduro solicitó una reunión del Consejo de Seguridad para condenar las acciones de Estados Unidos. ¿Quiénes estan en el CS con derecho a veto? Los socios de Autocracia S.A.: Rusia y China. La Misión venezolana arguyó “que las violaciones de derechos humanos que pudiera haber cometido el gobierno de Maduro no justifican una intervención militar de Estados Unidos que vulnere el derecho internacional”.
Algunas reflexiones a partir de lo escrito por Fukuyama con consideraciones históricas adicionales.
Cuando la intervención SE JUSTIFICA por sus resultados:
Si las potencias aliadas en la década de 1940 hubieran decidido no liberar los campos de concentración nazis para “respetar la soberanía alemana”, hoy esa omisión sería recordada como complicidad. Nadie argumenta hoy que los Aliados debieron haberse abstenido.
La intervención de la OTAN en Kosovo (1999) fue técnicamente ilegal (no hubo resolución del Consejo de Seguridad de la ONU porque Rusia y China la vetaron). Pero detuvo una limpieza étnica. Hoy, 25 años después, Kosovo es un estado funcional, imperfecto pero democrático.
La intervención en Sierra Leona (2000) por parte del Reino Unido tampoco tenía mandato de la ONU. Pero detuvo una guerra civil brutal, estabilizó el país y permitió eventualmente elecciones democráticas. Sierra Leona también es imperfecta, pero está incomparablemente mejor que en el 2000.
Cuando la intervención SE CONDENA por sus resultados:
Irak (2003) es el contra-ejemplo perfecto. Fukuyama lo menciona explícitamente: “Si la administración Bush hubiera descubierto armas de destrucción masiva, si el pueblo iraquí hubiera recibido a los estadounidenses como libertadores, y si el país hubiera emergido como una democracia liberal estable, entonces la falta de una resolución del Consejo de Seguridad sería una nota al pie menor en la historia.” Pero no sólo no habían armas de destrucción masiva ni los iraquíes recibieron a los estadounidenses como libertadores. El país se desintegró en violencia sectaria. El resultado: cientos de miles de muertos, desestabilización regional, surgimiento de ISIS, y un Irak que 20 años después sigue siendo frágil y parcialmente controlado por milicias iraníes.
Libia (2011) es otro caso terrible. La intervención de la OTAN contaba con el mandato de la ONU para proteger civiles. Gadafi fue derrocado. Pero después no hubo plan. Libia se convirtió en un estado fallido, un refugio para traficantes de personas, un territorio dividido entre milicias en guerra. Los libios que vivieron bajo Gadafi sufrían represión; los que viven ahora sufren caos y violencia.
Afganistán es quizás el más doloroso. Mis alumnos del Seminario “Terorrismo y Violencia Política” en la USM seguro recuerdan estos análisis: la intervención inicial en el 2001 tenía por objetivo reducir a Al-Qaeda, autores del 9/11. Pero la misión se expandió de “capturar a Bin Laden” a “construir una democracia”. Veinte años, $2 billones de dólares, miles de vidas estadounidenses y cientos de miles de vidas afganas después, el Talibán está de vuelta en el poder.
Si quieres más detalle, te recomiendo veas la última entrevista con Glenn Diesen “Venezuela, Groenlandia y el fin de la OTAN”. Pero brevemente te comento que para Mearsheimer Europa está en problemas. La posible derrota de Ucrania y la invasión de Groenlandia serían un golpe mortal para la OTAN. Su estrategia de apaciguamiento no funciona y sólo invita a más abusos. Esto tiene implicaciones muy complejas: el concepto de “Occidente” está muriendo.
Combinación de factores: Venezuela posee coltan (tantalio), tierras raras, antimonio, cobalto y casiterita en el Arco Minero del Orinoco y EE.UU. depende de estos minerales críticos esenciales para los sistemas de armas. Actualmente, China controla un alto porcentaje de estos recursos ( se dice que hasta el 91% del procesamiento global de tierras raras). Esto explica el “negocio con Ucrania” y toda la crisis actual con Groenlandia. Asimismo, es un hecho la presencia rusa e iraní en Venezuela: hay instalaciones de manufactura de drones, redes operativas de Hezbollah; entrenamiento y sistemas de defensa aérea rusa. Por un lado el carácter de Trump, y por otro … el crecimiento de China ( y de otras potencias), configuran un momento especial de inestabilidad global.
Stephen Miller, identificado como el verdadero ideólogo de la Casa Blanca, articula esta visión sin ambigüedades: vivimos en un mundo donde el poder, la fuerza y la fortaleza ganan. Esto es “una ley de hierro de la historia desde el principio de los tiempos”. Esta perspectiva elimina cualquier consideración moral y se basa puramente en “lo que queremos”.
La Pax Americana: medio siglo de relativa paz (con sus excepciones). El orden internacional liderado por Estados Unidos después de la Segunda Guerra Mundial produjo algo sin precedentes: 75 años sin guerras directas entre las grandes potencias.
Este orden se construyó sobre tres pilares: poder militar estadounidense (OTAN, bases militares globales, superioridad nuclear), instituciones económicas (Bretton Woods, FMI, Banco Mundial, el dólar como moneda de reserva), y valores liberales (democracia, derechos humanos, estado de derecho, libre comercio).
Los logros son innegables para quienes vivieron bajo este paraguas: Europa occidental se reconstruyó y prosperó. Alemania y Francia son socios. Japón pasó de las cenizas a ser la segunda economía del mundo. El comercio global se multiplicó. La pobreza extrema se redujo. La democracia se expandió.
Pero esta narrativa es “occidental”. Para Autocracia S.A., la narrativa es otra. Para Rusia, la Pax Americana significó el colapso de su esfera de influencia. Para China, significó aceptar reglas escritas por otros para poder comerciar (y le han sacado provecho, eh!). Para Cuba, Irán, Venezuela (bajo Chávez), significó sanciones, bloqueos, e intentos de cambio de régimen. Y para el resto de América Latina, África y gran parte de Asia, la “paz” de la Pax Americana fue relativa. Hubo guerras importantes: Corea (1950-53), Vietnam (1955-75), Guatemala (1954), Chile (1973), Nicaragua (años 80), Granada (1983), Panamá (1989), Afganistán (invasión soviética 1979-89, luego invasión estadounidense 2001-2021), Irak (Guerra del Golfo 1991, Invasión 2003-2011);Guerras civiles en África donde superpotencias apoyaron bandos: Angola, Mozambique, Congo; Yugoslavia/Kosovo (años 90). Libia, Siria... La lista es larga. Y para millones de personas que vivieron estas guerras, hablar de “paz” no es justo. Sin embargo, esta narrativa se “explota” para otros fines.
Para el año 1957, el 77% de altos funcionarios en el Ministerio de Justicia de Alemania Occidental eran ex-miembros del Partido Nazi, superando la proporción durante el Tercer Reich mismo! WOW. ¿Y nos quejamos de Delcy?
La estrategia de MacArthur en Japón: “There were scarcely 200 Americans who could speak even primitive Japanese at that time. Could they have transmitted reform policies to a nation of 70 million? It seems doubtful.” Association for Asian Studies: "Another Look at the Occupation of Japan (2023).
Viriato Fiallo y la Unión Cívica Nacional (UCN) habían sido el símbolo del anti-trujillismo de clase alta, pero en las elecciones obtuvieron el 30% de los votos. El gobierno de Bosch comprendió que no solo se trataba de “purgar a los trujillistas”. Sin embargo, su gobierno duró menos de un año, porque las mismas fuerzas conservadoras nunca aceptaron sus reformas. Tengo que estudiar más historia de RD.










Extraordinario artículo mi querida Sharon. Efectivamente la construcción de un Estado requiere partir de lo que hay y pensando en ello vemos que el desmoronamiento institucional, el deterioro de las infraestructuras físicas, la degradación ecológica, así como la destrucción de la economía, sólo nos deja con una población maltratada aunque con una inmensa resiliencia. De allí que me quedo con la frase que nos compartes de Stuart Mill “El valor de un Estado, a la larga, es el valor de los individuos que lo componen.”
Y por cierto, gracias por la mención!